Thursday, August 03, 2006

 

NOS NECECITAMOS LOS UNOS A LOS OTROS.

La vida no es justa. Jesús sanó a un enfermo de una enfermedad mortal, Jesús resucitó a Lázaro entre los muertos, ¿por qué no los resucitó a todos? Son respuestas que no tenemos, yo fui quemado en una guerra y algunos de ustedes fueron carbonizados en un divorcio. La vida no es justa, yo llevo las cicatrices de la guerra de Vietnam, por algo que yo no tenía nada que ver. No estaba conduciendo embriagado y por eso tengo esas cicatrices.
La vida no es justa, pero la pregunta es: ¿Cómo vas a reaccionar ante esto? Vas a culpar a Dios, y qué tal si te responde: “No sé, José, pero hay cosas en tu vida que a veces a mí no me agradan”. Dios no hace mal, la vida no es justa, y todos somos heridos, pero ¿cómo hacemos para subsistir? Hay varias cosas que debes recordar:
1. Nos necesitamos unos a otros. Yo hallé fuerza en mi esposa, aún cuando éramos novios, yo sabía que Dios tenía un plan para mi vida y que ella era parte de ese plan. Cuando le pedí matrimonio, ella me dio una cachetada. Yo tenía dieciséis y ella trece, y esperamos y esperamos, ambos éramos vírgenes cuando llegamos el matrimonio, eso es algo bueno. Pero si tú ya rompiste esa regla, Dios te da una segunda oportunidad. Joven, espero que aproveches esa oportunidad y permanezcas puro sexualmente hasta el matrimonio.
2. Todas las cosas son buenas para todos aquellos que lo aman. El presentarte como sacrificio vivo es vital. Cuando el diablo viene para matarte, hurtarte, y dice “eres mío,” Dios dice: “no es así, él es mío, Yo lo compré con mi sangre.” El lo pagó en su totalidad, no en plazos. A los dieciséis años cuando le pedí que se casara conmigo, ese mismo año, Jesús me pidió que me casara con El. ¿Cuántos me están entendiendo? Y fue una decisión. En Vietnam, cuando vi mi rostro sobre mis botas, la sangre saliendo de una arteria rota, podía ver el amor de Dios que seguía diciendo “eres mío.” Cuando ya no me quedaba nada, el Espíritu de Dios levantó una bandera por mí y en todo el camino hubo otros, por su llamamiento sobre mi vida, y con la ayuda de Dios, yo no les fallaré, pero yo también necesito de ustedes. Cuando a mí me piden que vaya y ministre las tropas, cuando te levanta Dios en la noche a interceder y eres obediente, El te defiende.
Acuérdate del pastor Cash hoy, si dos se ponen de acuerdo, no uno, dos, y creemos, nos será hecho. Cuando esa granada explotó, la tenía en la mano derecha. Yo sabía que estaba en la mira de un flanco tirador, y al jalar el gatillo, en lugar de darle a mi cabeza, le dio a la granada. Yo no debería estar aquí parado, pero alguien se levantó en la noche y oró por este hermano y Dios respondió su petición, y yo aún en llamas, ciego totalmente con sangre saliendo de la arteria rota, las primeras palabras que articulé y, todo el cielo es testigo, mis compañeros me escucharon decir esto: “Dios aún creo en ti,”. Ese día sentí como que el diablo había tomado un bate y me había pegado, trató de matarme, pero Dios no se lo permitió.
Pude haberme quedado allí llorando, y decir “la vida no es justa”, pero yo no hice eso, me estiré y alcancé ese mismo bate, el bate del temor, rechazo, con el que el diablo me pegó, levanté ese bate y me ayudó a pararme, y dije: “diablo regresa aquí mismo, esta guerra no ha terminado” y tomé ese bate y le he estado pegando y azotando por todo el mundo. Consigue ese bate y pégale. El diablo tomó ese bate e hizo una cruz, pero sólo por tres días. Jesús tomó ese bate, y se llama la cruz de la salvación. Siempre necesité a otros. Mi esposa se acercó a mí cuando estaba carbonizado, me veía horrible, mi carne emanaba un olor que llenaba toda la casa.
Cuando permitían las visitas, llegó la esposa de un amigo que estaba quemado cien por ciento, y cuando lo vio, tomó la decisión de abandonarlo, le tiró la argolla matrimonial y se marchó de allí. Mi corazón se lamentó tanto, y le dije: “Dios, no vayas a permitir eso conmigo”. Y mi esposa entró en el cuarto y se acercó a mi cama y dijo: “no puede ser él”, pero estaba mi nombre en la pulsera que tenía, y ella tomó la decisión allí: “sigo con él o lo dejo.” Me imagino que ángeles estaban viendo qué iba hacer ella, y ella dijo: “Te amo David, bienvenido a casa.”
Pronto Jesús va a regresary lo miraré cara a cara y El me dirá: “Te amo David, bienvenido a casa.” Dios es fiel, pero a veces necesitamos ayuda fuera de la familia. El día más doloroso en mi vida no fue la granada, ni cuando me vi en el espejo, sino fue cuando tomaban tijeras para cortar la carne muerta, es el infierno. No hay palabras para describir ese dolor, y me regresaron a la habitación y me dijeron: “mañana a las ocho repetimos el proceso.” No pude dormir esa noche, la siguiente mañana a las ocho en punto se acercaron a la camilla, y trataban de trasladarme, pero cada vez que me tocaban, me dolía.
De repente, se acercó un hombre de más de dos metros de altura, trescientas cincuenta libras, con enormes músculos, su nombre era Rosi, era negro, e introdujo sus enormes brazos debajo de mí, y como un levanta cargas, me recogió y me cargó, así hasta llegar hasta esa habitación, que estaba cubierta y forrada para que la gente no pudiera escuchar los gritos. Y comenzó el proceso de las tijeras, los cuchillos, quería gritar en ese abismo de dolor y miraba a ese varón que me había cargado llorando y orando por mí. Rosi estaba orando por mí, y cuando terminó, introdujo sus brazos en el agua llena de sangre y de piel podrida, me secó el cuerpo de sangre, y me regresó a esa habitación, y me iba diciendo “vas a estar bien grandulón, vas a estar bien.” Y me colocó en mi cama, y con la ternura de una madre, besó mi frente, y me dijo una vez más: “estarás bien, grandulón, lo verás, estoy parado aquí esta mañana gracias al amor de otros.”Rosi tenía razón, estoy bien, se dan cuenta, Gloria sea a Dios.
Quiero orar por ti, todo rostro inclinado. Dulce y apacible Jesucristo, oh hijo de Dios, ten misericordia de nosotros, hemos sido azotados por el diablo, y algunos se están rindiendo, pero tenemos tu amor que es fiel. Jesús, perdona nuestros pecados, manda un avivamiento del Espíritu Santo y permite que tu Espíritu nos enseñe no solamente los domingos, sino los otros días, Señor. Conoces a Jesucristo, has oído hablar de El, pero realmente, ¿lo conoces personalmente? No lo confundas. ¿Estás viviendo en pecado hoy? ¿Le ofrendas fielmente? Te estoy diciendo esta mañana: “Jesús te limpia de todo pecado.” Yo quiero saber si ese eres tú para poder orar por ti esta mañana.
“David usted está hablando de mí, yo he estado desesperado, he sido azotado, pero necesito de alguien.” Y ese alguien está aquí y es mejor que Rosi, mejor que David y es Jesús. Si tú dices “yo quiero conocer a Jesucristo,” ven pasa adelante, no camines, corre, ven a Jesús esta mañana, El está aquí para cargarte, ven a Jesús. Juan 14:1, Jesús está aquí, abre tus ojos y escucha. Yo no soy Jesús, yo soy más como Rosi, no soy tu pastor. El domingo entrante cuando regreses, no me verás aquí, pero el hombre que verás aquí, que te pastoreará, y te enseñará conforme él sigue a Cristo.
Le voy a pedir que los dirija en esta oración: “Señor Jesús, en este momento te abro mi corazón, perdona mis pecados y dame la vida eterna, creo que eres mi Señor y Salvador y que desde hoy soy salvo en Cristo Jesús, y si muero hoy iré contigo, porque tú me salvaste, soy una nueva criatura a partir del día hoy, amén.
ANDERSON JAQUEZ MONTERO
cristomecambio33@hotmail.com

Comments: Post a Comment



<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?